viernes, 17 de junio de 2011

LAURA


“EL ROSTRO DE UN NIÑO ES COMO UN ESPEJO. TODO SE QUEMA EN ÉL, TRISTEZA Y BUEN COMPORTAMIENTO. DE ESOS FUEGOS ASCIENDE UNA EXPLOSIÓN DE RISAS. UNA FRESCURA. LA INFANCIA PASA DE LA TORMENTA AL AGUACERO, DE LA GESTICULACIÓN A LA SONRISA DE FELICIDAD, COMO SI LA ARCILLA DE SU FRENTE FUESE MOLDEADA POR EL AGUA, EL AIRE, LOS DEDOS DE LA LUZ. YO NO LES ENSEÑO SI NO A MIRAR LA TIERRA. A SENTIRLA BAJO SUS PASOS FIRME. LES LLEVO DE LA MANO. VEO AHÍ DONDE VAN A CAER Y ENCUENTRO LAS PALABRAS QUE TRANQUILIZAN, LAS QUE PONEN A FLOTE. EL NIÑO IGNORA QUE SUS OJOS SON LOS QUE LE CONDUCEN HACIA EL AMOR O EL ODIO. PONGO A PRUEBA MI MIRADA CON ELLOS Y NO ALCANZO A CONOCERME SINO A ABRIRME. LA HIERBA DE LA INFANCIA ME RECONCILIA............UNA LEYENDA SE ESCRIBE CADA DÍA A CADA PASO SOBRE LA MÁS PEQUEÑA BRIZNA DE HIERBA.” “EL TIEMPO CAUTIVO”


Este es sin duda el retrato que mejor describe a  mi compañera de viaje Laura. Gran maestra, infatigable profesional. Un ejemplo sin duda para todos los que nos dedicamos a la enseñanza. Gracias amiga, gracias compañera por compartir junto a nosotros tantos momentos, que seran dificiles de olvidar. Te echaremos mucho de menos.... Ah!!...recuerda plantar esa semilla de árbol centenario y regarla de vez en cuando.....

Es tiempo de despedidas....

LUIS